Ya hemos comentado en numerosos artículos el tema de la autoridad familiar, que ejercen los padres de forma conjunta sobre sus hijos.

Igualmente ya hemos puesto de relieve que La autoridad familiar es el medio para desempeñar la función de crianza y educación de los hijos que debe ejercerse buscando el interés y beneficio de los niños.

Uno de los derechos-deberes de esta figura es “educarlos y procurarles una formación integral “. Debiendo decidir entre ambos padres sobre la educación religiosa de los hijos menores de catorce años.

Nos referimos en este momento a cuando un progenitor desea que su hijo sea educado en la Fe Católica, y entre otras cuestiones curse la asignatura de Religión, y el otro no desea que se lleve a cabo adoctrinamiento y por tanto prefiere que el menor curse la asignatura Atención Educativa, o cualquier otra denominación similar.

niños religion o valoresAnte esta discrepancia, y si no se consigue el acuerdo entre los progenitores, debemos instar un procedimiento regulado en el artículo 74 del Código de Derecho Foral Aragonés, que señala que en caso de divergencia en ejercicio de la Autoridad familiar, cualquiera de los padres podrá acudir al Juez para que resuelva lo más favorable al interés del menor.

En uno asunto de este tipo que tuve que gestionar, relativo  a la divergencia existente entre dos progenitores de si el hijo común debía cursar la asignatura de Religión o la alternativa que ofrece el centro escolar llamada atención educativa, que supone trabajar los valores a través de cuentos.

En este tema los progenitores no estaban casados, y el niño no estaba bautizado, ni cercano a la fe católica, por lo menos con el padre, ya que éste es agnóstico.

La madre, sin autorización del padre, había matriculado al menor en la asignatura Religión.

La solución que dio el Juez, fue un tanto salomónica, tratando de armonizar los intereses de los dos padres, así señaló que la Educación en valores cívicos no tiene porqué ser opuesta a la de los valores de la Iglesia Católica, la mejor opción es aquella en virtud de la cual, puedan verse atendidos los deseos de ambos progenitores, y para ello se estima que el hijo sea matriculado en el próximo curso escolar en la asignatura atención educativa, y se autoriza a la madre para que también pueda proporcionar al hijo una educación en la Religión Católica por la que opta, esta educación nada impide que se verifique fuera del centro escolar, bien por medio de la Parroquia más próxima a su domicilio o cualquier otro Centro o Institución perteneciente a la Iglesia Católica que la madre estime, ofreciendo así al hijo una educación también en los Valores de la Iglesia Católica.

 

¿Qué os parece esta decisión a vosotros?.

 

Begoña Cuenca Alcaine

Abogada de Familia en Zaragoza.