En este post nos vamos a referir a una Sentencia del Tribunal Constitucional que hemos conocido en fechas recientes por la prensa, que declara inconstitucional la no inscripción  del cambio de nombre de un menor de edad transexual.

Un menor de Huesca, con el beneplácito de sus progenitores, solicitó al Registro Civil, el cambio de nombre, pues es conocido socialmente con nombre de varón, y no de mujer, sexo con el que ha nacido.

Tal inscripción le fue denegada, comenzando un periplo de procedimientos que ha finalizado con la Sentencia del Tribunal Constitucional.

Resolución no exenta de polémica pues existe un voto particular en contra, de una de las Magistradas del Tribunal.

Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, regula los requisitos necesarios para acceder al cambio de la inscripción relativa al sexo de  una persona en el registro civil, cuando dicha inscripción no se corresponde con su verdadera identidad de género.

Así su artículo 1 establece lo siguiente: “Toda persona de nacionalidad española, mayor de edad y con capacidad suficiente para ello, podrá solicitar la rectificación de la mención registral del sexo.

La rectificación del sexo conllevará el cambio del nombre propio de la persona a efectos de que no resulte discordante con su sexo registral”.

P.G.A. (en adelante el menor) nació en B. (Huesca) el 20 de marzo de 2002 y se inscribió en el registro civil de B. (Huesca) con nombre y sexo de mujer.

Desde edad muy temprana el menor manifestó sentirse varón y preferir usar un nombre masculino y así parece que fue aceptado en su entorno familiar y social.

Con fecha 1 de julio de 2014 fue diagnosticado por el equipo médico —compuesto por un psiquiatra, un endocrinólogo y un psicólogo— de una Unidad, vinculada al Hospital  Clínico de Barcelona.

En el informe se afirma que “El paciente presenta un fenotipo totalmente masculino, y está totalmente adaptado a su rol masculino”, sin que se detecte ninguna patología psiquiátrica relevante que pueda influir en su decisión de cambio de sexo, por lo que se le deriva al médico endocrino para prescribir un tratamiento hormonal.

Así mismo, el informe hace constar a quien proceda ante el registro civil que el paciente “cumple los requisitos solicitados por la ley de identidad de género, aprobada por el Congreso de los Diputados el 1de marzo de 2007, para solicitar el cambio de nombre y sexo en el registro, y en los documentos pertinentes”, argumentando que la exigencia legal de tratamiento hormonal para acomodar las características físicas de la persona a las del sexo reclamado no sería de aplicación según la propia ley cuando concurran circunstancias de edad que imposibiliten ese tratamiento, como ocurre en este caso, “ya que el paciente no pudo hormonarse con anterioridad, pues por edad no había empezado el cambio puberal, por lo que el tratamiento hormonal no tenía sentido de ser aplicado”.

El Tribunal Constitucional, en su Sentencia, ha decidido estimar la cuestión de inconstitucionalidad planteada en relación con el art. 1.1 de la Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, y, en consecuencia, declararlo inconstitucional, pero únicamente en la medida que incluye en el ámbito subjetivo de la prohibición a los menores de edad con “suficiente madurez” y que se encuentren en una “situación estable de transexualidad”.

Begoña Cuenca abogada de Familia en Zaragoza.