Ya comentamos en otro artículo anterior  que la causa más habitual por la que se extingue la pensión alimenticia de los  hijos  mayores de edad es porque el hijo accede al mercado laboral.

No obstante hoy nos vamos a referir a la extinción de la pensión de los hijos “ni ni”.

Cada vez surgen nuevas Sentencias en la que se extingue la pensión cuando los hijos, no son independientes económicamente, motivado por  causas a ellos imputables.

Ya en el año 2001,  el Tribunal Supremo,  concretamente  en su Sentencia núm. 184/2001 de 1 de marzo,  en la que  dos hijas solicitaban el mantenimiento de su pensión, una licenciada en Derecho con una edad de 29 años y la otra de 26, licenciada en Farmacia, declara no haber lugar al recurso interpuesto por las solicitantes de alimentos.

Así la Sentencia señala que si bien la obligación de prestar alimentos se basa en el principio de la solidaridad familiar y que tiene su fundamento constitucional en el artículo 39, ha de darse para que exista la obligación alimentaria,  la existencia de dos partes, una acreedora que ha de reunir, aunque sea hipotéticamente la condición de necesitado, y otra deudora que ha de tener los medios y bienes suficientes para atender la deuda.

 

 

De la misma forma indica que las normas se interpretarán atendiendo a la realidad social del tiempo en que han de ser aplicadas, y concluye que dos personas, graduadas universitariamente, con plena capacidad física y mental, y que superan los treinta años de edad; no se encuentran, hoy por hoy, y dentro de una sociedad moderna y de oportunidades, en una situación que se pueda definir de necesidad, que les pueda hacer acreedores a una prestación alimentaria; lo contrario sería favorecer una situación pasiva de lucha por la vida, que podría llegar a suponer un “parasitismo social”.

De modo que extingue la pensión alimenticia.

La Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón de 30 de noviembre de 2011 analizado el supuesto de dos hijas que habían terminado sus licenciatura con buen resultado académico, además de otros cursos de formación añadida a la universitaria, bien de idiomas, bien de complemento a la carrera terminada, e incluso preparación de oposiciones, se concluyó que la formación académica y la complementaria que decidieron conseguir, había quedado terminada y que la preparación de oposiciones o la obtención de especialización remunerada hasta encontrar el trabajo elegido para el que cursan nuevos estudios, no están comprendidos en el deber de proporcionar formación profesional a los hijos que es la previsión del artículo 69 del CDFA.

De nuevo la citada resolución extingue la pensión.

En un caso en el que los hijos ni estudiaban ni trabajaban,  SAP Málaga 6ª de 8 de abril de 2010 dispuso: “(de acordarse la continuación en el cobro de la pensión) se podría generar una cómoda situación a favor de hijos mayores de edad que viendo amparadas sus necesidades básicas no se esforzaran en lograr por sí mismos recursos económicos, haciendo dejadez absoluta tanto de culminar un proceso formativo académico o profesional, o de acceso al mercado laboral, por lo que para tales casos se impone bien la extinción de la obligación o la fijación, como así se hiciera por el juzgador de instancia, de límite temporal en su vigencia”.

En este caso se limita la pensión por un plazo determinado.

Lo que cabe concluir es que procede abonar una pensión alimenticia hasta que los hijos sean independientes económicamente puede ocurrir que si éstos no aprovechan su formación, ni intentan acceder al mercado laboral, lo más probable es que el progenitor pagador se canse e inste un proceso de extinción de la pensión.

Os ha hablado Begoña Cuenca Abogada de Familia.