Cuando dos personas tienen un hijo, ejercen sobre él la llamada Autoridad Familiar.

Dicha figura genera grandes dudas entre los progenitores, y es causa de numerosas consultas en mi despacho.

En esencia  la autoridad familiar es un medio para desempeñar la función de crianza y educación, que no puede ejercitarse, por tanto, sino en interés y beneficio de los menores.

Esta figura de autoridad familiar compartida encuentra su origen en el Fuero de Teruel.

El Código de Civil Aragonés, establece lo siguiente:

 

“CAPÍTULO II

Deber de crianza y autoridad familiar

Artículo 63. Titularidad.

  1. El deber de crianza y educación de los hijos menores no emancipados, así como la adecuada autoridad familiar para cumplirlo, corresponde a ambos padres.
  2. Puede corresponder a uno solo de ellos o a otras personas en los casos legalmente previstos.”

 

Como ya hemos señalado en otros artículos, la norma general es la atribución de la autoridad familiar a ambos padres, y sólo  por causas muy excepcionales, y concurriendo hechos muy gravosos y extremos, uno de los progenitores puede ser privado del ejercicio de esta autoridad familiar, de forma tal que sólo uno de ellos tiene dicha facultad, tal y como dispone Artículo 72. Ejercicio exclusivo por uno de los padres: 1.El ejercicio de la autoridad familiar corresponde a uno solo de los padres en los casos de exclusión, privación, suspensión o extinción de la autoridad familiar del otro, y también cuando así se haya resuelto judicialmente.

  1. El mismo criterio se aplicará al incapacitado si la sentencia no ha suspendido el ejercicio de su autoridad familiar.

 

El Artículo 64  y 65 del citado cuerpo legal señalan los caracteres y contenido de la autoridad familiar.

“La autoridad familiar es una función inexcusable que se ejerce personalmente, sin excluir la colaboración de otras personas, y siempre en interés del hijo.

Contenido.

  1. La crianza y educación de los hijos comprende para quienes ejercen la autoridad familiar los siguientes deberes y derechos:
  2. a) Tenerlos en su compañía. El hijo no puede abandonar el domicilio familiar o el de la persona o institución a que haya sido confiado, ni ser retirado de él por otras personas.
  3. b) Proveer a su sustento, habitación, vestido y asistencia médica, de acuerdo con sus posibilidades.
  4. c) Educarlos y procurarles una formación integral. Corresponde a los padres decidir sobre la educación religiosa de los hijos menores de catorce años.
  5. d) Corregirles de forma proporcionada, razonable y moderada, con pleno respeto a su dignidad y sin imponerles nunca sanciones humillantes, ni que atenten contra sus derechos.”

 

Ejercicio de la autoridad familiar por los padres

Artículo 71. Ejercicio por ambos padres.

  1. Los padres, en el ejercicio de la autoridad familiar, actuarán según lo que lícitamente hayan pactado en documento público. En defecto de previsión legal o pacto actuarán, conjunta o separadamente, según los usos sociales o familiares.
  2. Respecto de tercero de buena fe se presumirá que cada padre actúa en correcto ejercicio de sus facultades.

 

Por tanto ambos progenitores y en común deberán tomar todas las decisiones que afecten a sus hijos, pudiendo en caso de discrepancia acudir al Juez, para que éste decida en interés del menor cual de las opciones que proponen los padres es la más beneficiosa.

 Autoridad Familiar sobre los hijos.

 

Artículo 74. Divergencias entre los padres.

1.En caso de divergencia en el ejercicio de la autoridad familiar, cualquiera de los padres puede acudir al Juez para que resuelva de plano lo más favorable al interés del hijo, si no prefieren ambos acudir a la Junta de Parientes con el mismo fin.

  1. Cuando la divergencia sea reiterada o concurra cualquier otra causa que entorpezca gravemente el ejercicio de la autoridad familiar, el Juez podrá atribuirlo total o parcialmente a uno solo de los padres o distribuir entre ellos sus funciones. Esta medida tendrá vigencia durante el plazo que se fi je.

 

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.