Ya comentamos en un artículo anterior, que el Código Civil preveía la posibilidad de corregir de forma moderada y razonable a los hijos.

Dicha figura fue eliminada del Código Civil en 2007 para dar respuesta a los requerimientos del Comité Internacional de Derechos del Niño, que mostró su preocupación por la posibilidad de que la facultad de corrección que se reconocía a los padres y tutores, pudiera contravenir la Convención sobre los Derechos del Niño.

Por tanto el hecho de pegar a un hijo con un ánimo correctivo puede ser considerado delito.

Aunque inicialmente la Jurisprudencia ha resuelto de forma dispar este tema, en unas ocasiones condenando, en otras absolviendo al progenitor que había realizado un castigo corporal, lo cierto es que en la actualidad la tendencia es a condenar, no permitiéndose el castigo corporal.

La sección segunda de la Audiencia de Alicante ha ratificado la condena de tres meses de prisión por un delito de maltrato en el ámbito familiar impuesta a un hombre que abofeteó a su hijo de 13 años porque había llegado a casa de madrugada, dos horas más tarde de lo que le había dicho.

A causa de la agresión, el menor sufrió una erosión en un codo y un hematoma en la mejilla izquierda que solo requirieron para su
curación una única asistencia médica.

La sección segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha confirmado una sentencia del juzgado de lo Penal de Vinaròs que condenó a una madre por delito de violencia doméstica, realizar 25 días de trabajo en beneficio de la comunidad y a seis meses de alejamiento de su hija, la acusada mantuvo una discusión con su hija y le propinó un golpe con la mano abierta en la nariz, además de un fuerte tirón del brazo izquierdo.

pegar a un hijoLa menor sufrió dolencias que precisaron de una primera asistencia facultativa y que tardó en curar tres días no impeditivos.

Un juez de Jaén condenó a una madre -que era sordomuda- a 67 días de cárcel y a la prohibición a acercarse al menor durante un año y 67 días por haberle dado un bofetón y agarrado del cuello tras una discusión en la que el adolescente, «de carácter difícil y desobediente», le tiró una zapatilla y se encerró en el baño. Cuatro meses después, el Gobierno le concedió el indulto.

Encontramos una muy reciente Sentencia, muy comentada por los medios de comunicación dictada por La Audiencia Provincial de Pontevedra que “considera probado que, en la noche del 20 de mayo de 2018, la mujer, que convivía con su hijo de 10 años, le pidió que se duchase. El niño se negó y ambos empezaron una discusión verbal que la madre terminó «dándole un par de bofetadas al menor».

Las bofetadas le causaron eritemas en ambas mejillas y el niño recibió atención médica justo después, si bien no necesitó tratamiento médico posterior.

La sentencia explica que la facultad que asiste a los padres para poder corregir a sus hijos, en cualquier caso, queda integrada dentro del conjunto de derechos y obligaciones que surgen de la patria potestad, y solo puede concebirse orientada al beneficio de los hijos y encaminada a lograr su formación integral.

Además, el tribunal recuerda que esta patria potestad tiene como «límite infranqueable» la integridad física y moral de los hijos.
«La reprensión ante una eventual desobediencia del menor nunca puede justificar el uso de la violencia que ejerció, ni admite, bajo ninguna óptica, considerar esa actuación orientada a su beneficio.”.

Por tanto procede a confirmar la condena impuesta por el órgano Judicial Inferior.

Así las cosas parece que habrá que buscar nuevos mecanismos de comunicación y reprensión a los hijos.

Os ha hablado Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.