La guarda y custodia compartida fue introducida en España en nuestro Código Civil por Ley 15/2005, de 8 de julio.

En determinadas legislaciones autonómicas como Aragón, Comunidad Valenciana, Cataluña etc se acuñó este modelo con diversos resultados.

El Tribunal Supremo ha venido perfilando esta figura, así  en su Sentencia de 29 de abril de 2013, señaló que la redacción del art. 92 CC «no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a relacionarse con ambos progenitores, aun en situaciones de crisis, siempre que ello sea posible y en tanto en cuanto lo sea».

El TS en su Sentencia 1942016 de 29 de marzo, casa y anula la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid en fecha 24 de febrero de 2015 (número 22136/2015), que niega al actor la guarda y custodia compartida de su hijo menor.

El Supremo dice: “La sentencia no solo desconoce la jurisprudencia de esta Sala sobre la guarda y custodia compartida, sino que más allá de lo que recoge la normativa nacional e internacional sobre el interés del menor, resuelve el caso sin una referencia concreta a éste, de siete años de edad, manteniendo la guarda exclusiva de la madre y dejando vacío de contenido el artículo 92 CC en tanto en cuanto de los hechos probados se desprende la ausencia de circunstancias negativas que lo impidan».

El Alto Tribunal  aun cuando  ha iniciado  una tendencia  a favor de la guarda y custodia compartida, también ha destacado la necesidad de probar y justificar la conveniencia de dicho modelo. La Sentencia debe estar motivada y fundamentada.

Si bien en el año 2013, una de las causas de denegación de la custodia compartida era la conflictividad entre los progenitores, el Supremo en Sentencia 96/2015 de 16 de febrero  consideró «razonables» las divergencias entre los padres, lo cual no imposibilita el régimen de guarda y custodia compartida «que es deseable porque fomenta la integración del menor con ambos progenitores, sin desequilibrios, evita el ‘sentimiento de pérdida’, no cuestiona la idoneidad de los padres, y estima la cooperación de los mismos en beneficio del menor»

Dicho esto las estadísticas hablan por sí solas en el año 2016 en España la custodia de los hijos menores fue otorgada a la madre en el 66,2% de los casos, cifra inferior a la de 2015 (69,9%). Sólo en el 5% de los casos la custodia la obtuvo el padre y, la custodia compartida aumentó hasta el 28,3%.

En Aragón, una de las comunidades pioneras en implantar esta figura, el 38% de las parejas con hijos que se separaron o divorciaron a lo largo del año compartirán la custodia de sus hijos.

Según datos del año 2015 que toman como base las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE)  en Cataluña el 40,5% de los divorcios optan por la custodia compartida -frente al 52,8% que lo hacen por la materna y un 6,3% por la paterna-, seguido de Baleares (38,4%) y Valencia (35,8%). En la parte contraria, Extremadura es con diferencia la comunidad con un menor porcentaje de divorcios resueltos con un reparto igualitario de los niños, con el 8,4%, a la que siguen Murcia (13,5%), Andalucía (15,8%) y Galicia (15,6%).

 

custodia compartida en España