Ya hemos comentado en videos y artículos anteriores en qué consiste el régimen de visitas de los hijos con el progenitor no custodio o como se lleva a cabo.

El fundamento de tal figura es el derecho-deber a mantener contacto físico y una comunicación permanente con sus hijos.

Que no sólo engloba el contacto fluido con los hijos, sino que busca la consolidación de la relación paterno-filial, con el fin de permitir al progenitor no custodio, supervisar, compartir y responsabilizarse de la educación y crianza de sus hijos.Asimismo, es un derecho que tienen los hijos, de poder relacionarse con aquel progenitor, padre o madre, que no ven tan habitualmente o en menor medida.

Las consecuencias de no producirse este contacto son graves para ambos, tanto para el hijo, que pierde el afecto que sentía hacia su progenitor, como para éste que ve como no puede implicarse en la crianza de su hijo.

Otra modalidad muy frecuente en la actualidad, es dejar en manos del hijo la decisión de visitar o no al progenitor, decisión que puede estar mediatizada y en la que se aprecia la influencia del otro progenitor.

Debemos de ser conscientes del perjuicio psicológico y emocional que causamos a nuestros hijos con estas conductas pues en supuestos graves pueden producir en los niños:

– Trastornos de ansiedad, en el sueño y en la alimentación.
-Conductas agresivas y de evitación.
-Dependencia emocional.
-Y dificultades en la expresión, comprensión y gestión de las emociones.

Independientemente de que nos pongamos en manos de un abogado especialista e instemos las ejecuciones civiles o modificaciones oportunas, que puedan dar lugar a cambios de custodia, y a delitos de desobediencia a la autoridad etc, el daño a los hijos ya está hecho, y en ocasiones puede ser irreversible. Pues es imprescindible la presencia de padre y madre en la vida de los menores.

 

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza