En este artículo haremos referencia a las parejas de hecho en Aragón y la regulación de su ruptura.

De un tiempo a esta parte se va reduciendo el número de matrimonios que se contraen en España, para dar paso a otra realidad social o modelo de vida que son las parejas de hecho. Muchas son las personas que deciden convivir juntas, que tienen hijos en común, o tienen propiedades al cincuenta por ciento.


Pero ¿qué ocurre cuando se produce la ruptura de estos convivientes?.

Es evidente que habrá que regular judicialmente la ruptura, bien por la vía del mutuo acuerdo, o la del contencioso, de una forma muy similar al proceso de separación /divorcio de un matrimonio.

Si existen hijos en común tendremos que establecer el modelo de custodia elegido, bien custodia monoparental, custodia compartida.

Si es custodia a favor de uno de los progenitores, se establecerá el régimen de comunicaciones y estancias a favor del otro.

Igualmente se establecerá una pensión alimenticia a favor de los hijos, y los gastos extraordinarios necesarios y no necesarios.

Por otro lado habrá que regular quién ostenta el uso de la vivienda familiar. En el supuesto de custodia monoparental se atribuirá a aquel progenitor que ostente la custodia de los hijos comunes, por un tiempo determinado.

Si se elige el modelo de custodia compartida se hará un reparto equitativo del tiempo de los menores a favor de sus progenitores.

Habrá que aperturarse un número de cuenta común donde se domiciliarán los gastos ordinarios de los hijos, contribuyéndose cada progenitor en proporción a sus recursos.

En cuanto al uso del domicilio se atribuirá a aquel progenitor que tenga más dificultades para acceder a una vivienda, ello por un periodo limitado.

En cuanto a los bienes comunes podrá procederse a extinguir el condominio existente entre ambos, bien por acuerdo, vía Notarial o de forma Judicial  y contenciosa, ante un Juzgado de Primera Instancia.

En relación a la pensión compensatoria como tal regulada en el Código Civil no procede, ya que su concesión exige precisamente el vínculo matrimonial.

No obstante el Código de Derecho Civil Aragonés establece lo siguiente:

“Artículo 310. Efectos patrimoniales de la extinción en vida.

  1. En caso de extinción de la pareja estable no casada por causa distinta a la muerte o declaración de fallecimiento, y si la convivencia ha supuesto una situación de desigualdad patrimonial entre ambos convivientes que implique un enriquecimiento injusto, podrá exigirse una compensación económica por el conviviente perjudicado en los siguientes casos:
  2. a) Cuando el conviviente ha contribuido económicamente o con su trabajo a la adquisición, conservación o mejora de cualquiera de los bienes comunes o privativos del otro miembro de la pareja estable no casada.
  3. b) Cuando el conviviente, sin retribución o con retribución insuficiente, se ha dedicado al hogar, o a los hijos del otro conviviente, o ha trabajado para éste.
  4. La reclamación por cualquiera de los miembros de la pareja del derecho regulado en el párrafo anterior deberá formularse en el plazo máximo de un año a contar desde la extinción de la pareja estable no casada, ponderándose equilibradamente en razón de la duración de la convivencia.”

 

Begoña Cuenca Alcaine Abogada de Familia en Zaragoza.