En octubre de 2016 fue dictada Sentencia por el Juzgado de Primera Instancia Número 28 de Madrid, Resolución, cuando menos curiosa, que otorga una custodia mixta o híbrida, nada común en Derecho de Familia.

En dicho asunto el padre solicitaba la custodia compartida de ambos menores, y la progenitora la monoparental, si bien en fase de conclusiones de forma subsidiaria solicitó la custodia exclusiva del hijo menor.

La citada Sentencia establece lo siguiente. El principio prevalente del interés del menor se consagra como directriz básica y prioritaria para atribuir la guarda y custodia de los menores en los supuestos de crisis matrimonial o de pareja.

De la prueba practicada, en especial documental, exploración de los menores e informe emitido por el Ministerio Fiscal resulta acreditado que ambos progenitores se encuentran capacitados para atender las necesidades de sus hijos y por ende para ostentar la custodia de los mismos, no obstante lo anterior en el supuesto sometido a examen el sistema de custodia a establecer no debe ser el mismo respecto del hijo común que el de la hija.

“En el supuesto enjuiciado el régimen de custodia más recomendable para la hija es la custodia exclusiva materna y para el hijo la compartida.”

El distinto tratamiento en el régimen de custodia en modo alguno significa que un progenitor tenga mejores condiciones que otro para ostentar la custodia de sus hijos, sino porque, si bien los deseos de los hijos, no siempre coinciden con su interés,  no es menos cierto que sus opiniones deben ser tenidas en cuenta antes de adoptar medidas relativas a los mismos, cuando aquellas sean objetivas, maduras y no se entiendan como caprichosas o influidas por uno u otro progenitor, y en el caso que nos ocupa es evidente que la etapa evolutiva de uno y otro hijo es diferente y por tanto nada impide, atendiendo a su interés, establecer un régimen de custodia diferenciado.”.

No siendo obstáculo para la adopción de esta medida diferenciada el que se haya de separar a los hermanos habida cuenta que atendiendo a la edad de los mismos y al sistema de alternancia que se va a establecer en la custodia (semanal) así como a las comunicaciones de otro tipo que los hermanos puedan mantener ello tendrá escasa incidencia práctica máxime si se establece que en los fines de semana los dos menores se encuentren bajo la custodia del mismo progenitor.”

Ha quedado probado que estamos en presencia de un padre que tiene un vínculo muy positivo con los hijos, que goza, al igual que la madre, de la aptitud necesaria para su cuidado y atención, tiene voluntad de implicarse y al igual cuenta con un horario que le permite atender adecuadamente las necesidades de los hijos cuando se encuentren en su compañía. Los motivos alegados por la madre en cuanto a que ha sido ella la que principalmente ha cuidado a sus hijos no puede constituir en ningún caso un obstáculo insalvable que anule los beneficios de la custodia compartida, toda vez que como se ha indicado anteriormente la organización y distribución de funciones o de quehaceres diarios en relación a la organización familiar son diferentes en los supuestos de normalidad matrimonial que en los de ruptura, por tanto uno y otro progenitor deberán ir normalizando dicha situación y deberán reorganizar cada uno por separado todas las obligaciones y cuidados que en relación a los hijos puedan producirse.”

La conclusión que podemos extraer, es que si bien lo habitual es establecimiento del mismo tipo de custodia para los hermanos, en determinadas circunstancias y casos concretos, puede ser más beneficioso para los hijos,  optar por un modelo mixto de custodia.

 

Begoña Cuenca Alcaine. Abogada de Familia en Zaragoza.