En fechas recientes hemos conocido una Sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona, que no concede una pensión de alimentos a un hijo que se independizó hace seis años, y ahora desea retomar sus estudios.

Consta en la citada Sentencia  que desde la separación de sus progenitores, el hijo, nacido en 1995, inicialmente estuvo viviendo con la madre en Barcelona, trasladándose después a vivir con su padre.

Que cuando alcanzó la mayoría de edad, estando con su padre, no estudiaba a pesar de estar matriculado en un curso de formación, que tampoco trabajaba y que el dinero de una beca para seguir estudiando se lo gastó en un tatuaje. Que por las diferencias con su padre, quien le exigía una mayor dedicación al estudio o en su caso que se pusiera a trabajar, finalmente se trasladó a vivir con sus abuelos paternos.

En la Sentencia de Primera Instancia, que el hijo recurre,  acreditó que pocos días antes del juicio, en enero de 2018, se inscribió por primera vez como demandante de empleo y también se demostró que en el curso 2017- 2018 estaba matriculado en un ciclo superior de administración y finanzas, y que realizaba prácticas en empresas.

Además en el Juzgado también se tuvo en consideración que el demandante no había acreditado que fuera él quien soportara los gastos que dice tener, pues son cubiertos por sus abuelos, y que tampoco acreditó el demandante la diligencia empleada en la búsqueda de empleo, por lo que se consideró que no se había acreditado la necesidad, que es la causa jurídica que sustenta la obligación alimenticia entre parientes;

Sin que se llegara a entrar a valorar la condición económica de los demandados, ni si la ausencia de relación del demandante con su padre y con su madre era debida a la propia actitud del hijo.

Estas conclusiones son compartidas por la Sala. Las personas cuando alcanzan la mayoría de edad gozan ya de sus plenos derechos para decidir qué quieren hacer y cómo quieren vivir, qué tipo de relaciones quieren seguir manteniendo con sus familiares más próximos, pero también deben asumir las responsabilidades de sus decisiones pues ya no están bajo la protección incondicional que se debe a los menores mientras lo son, precisamente porque ya están en la vida adulta.

Continua señalando la Audiencia, que siendo adulto, el solicitante de alimentos debe poder demostrar que ha tratado de adecuar su sistema de vida a sus posibilidades y únicamente en caso de no poder obtener cobertura de lo más básico tiene derecho a pretender de sus parientes más próximos, en este caso sus progenitores, antes que sus abuelos, aquello que sea absolutamente indispensable.

Por otra parte debe estar en condiciones de demostrar que la situación de necesidad en que se encuentra no se deriva de una causa que le sea imputable y que dicha causa subsiste;Y en cuanto a los estudios, pueden solicitarse alimentos para continuar la formación que de forma ininterrumpida ha venido siguiendo desde la menor edad, pero cuando el mayor de edad decide no seguir estudiando, o mantiene una situación de acceso a la formación meramente formal pero sin aprovechamiento, como ocurrió en este caso, se rompe ese continuismo, y la formación del adulto ya no se considera una necesidad
básica.

Motivo por los cuales se desestima el Recurso del hijo y no obliga a los padres a pagar una pensión para costear los estudios.

Begoña Cuenca abogada de Familia en Zaragoza.