Ya hemos comentado en otros artículos qué es la patria potestad.

El Código civil regula dicha figura en el artículo 154:

Los hijos no emancipados están bajo la patria potestad de los progenitores.

La patria potestad, como responsabilidad parental, se ejercerá siempre en interés de los hijos, de acuerdo con su personalidad, y con respeto a sus derechos, su integridad física y mental.

Esta función comprende los siguientes deberes y facultades:

1.º Velar por ellos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral.

2.º Representarlos y administrar sus bienes.

Si los hijos tuvieren suficiente madurez deberán ser oídos siempre antes de adoptar decisiones que les afecten.

Los progenitores podrán, en el ejercicio de su función, recabar el auxilio de la autoridad.

No obstante  en casos de extrema gravedad y de forma excepcional la Jurisprudencia ha determinado cuando procede privar de la patria potestad.

Así la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de noviembre de 2015 establece lo siguiente:

La representación de la parte actora presentó demanda de privación de la patria potestad y régimen de visitas de la hija menor de edad común de los litigantes, contra el progenitor.

  1. 2. El Juzgado de Primera Instancia dictó sentencia atribuyendo a la progenitora el ejercicio en exclusiva de la patria potestad sobre la hija Sonia, menor de edad, habida de su relación con el progenitor.
  2. El Órgano Judicial motivó su decisión en atención a los siguientes hechos: La menor nació el 13 de junio de 2006 y en julio de 2007 se dictó sentencia por la que se condenaba al demandado como autor de un delito de lesiones en el ámbito familiar, sin que, en cumplimiento de la sentencia penal, acudiese al punto de encuentro a relacionarse con su hija, sin causa justificada; En la sentencia de divorcio, fecha en la que la menor tenía cuatro años, se recoge que el demandado admite que hace al menos un año que no ve a su hija y que tuvo problemas de toxicomanía, manifestando que consumía cocaína y porros;

Esta falta de contacto fue la que aconsejó un régimen de visitas progresivo a desarrollar en el punto de encuentro, sin que tampoco lo haya cumplido, manifestando la madre en juicio que hacía cuatro años que no veía a la menor; No ha existido conducta obstruccionista de la madre para evitar los encuentros.

 Lo que se ha constatado es un reiterado incumplimiento por el demandado de las obligaciones que venían impuestas en las sentencias y una absoluta dejación de los deberes más elementales para con su hija, que comenzó ya cuando la menor contaba muy temprana edad, afectando directamente a la relación paterno-filial, hasta el punto de provocar que la menor no tenga relación con su padre.”.

El progenitor presentó Recurso de Apelación ante la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, que fue desestimado.

Igualmente procedió a formular Recurso de Casación ante el Tribunal Supremo.

La sala señala:

“El artículo 170 del Código Civil prevé la facultad de que se pueda privar total o parcialmente de la patria potestad al que incumple los deberes inherentes a ella. No obstante la privación requiere que los progenitores incumplan tales deberes de forma grave y reiterada así como que sea beneficiosa para el hijo, pues la potestad es una función inexcusable que se ejerce siempre en beneficio de los hijos para facilitar el pleno desarrollo de su personalidad y conlleva una serie de deberes personales y materiales hacia ellos en el más amplio sentido. De ahí que se afirme por autorizada doctrina que se trata de una función con un amplio contenido, no de un mero título o cualidad, y es por ello que resulta incompatible mantener la potestad y, sin embargo, no ejercer en beneficio del hijo ninguno de los deberes inherentes a la misma.”.

A la hora de valorarse alcance y significado del incumplimiento de los referidos deberes también tiene sentado la Sala (STS de 6 febrero 2012, Rc. 2057/2010 ) que se exige una amplia facultad discrecional del Juez para su apreciación, de manera que la disposición se interprete con arreglo a las circunstancias del caso”.

“Así califica de graves y reiterados los incumplimientos del progenitor prolongados en el tiempo, sin relacionarse con su hija, sin acudir al punto de encuentro, haciendo dejación de sus funciones tanto en lo afectivo como en lo económico, y sin causa justificada, y todo ello desde que la menor contaba muy poca edad; por lo que ha quedado afectada la relación paterno-filial de manera seria y justifica que proceda, en beneficio de la menor, la pérdida de la patria potestad del progenitor recurrente, sin perjuicio de las previsiones legales que fuesen posibles, de futuro conforme a derecho, y que recoge el Tribunal de instancia.”

Por tanto el Tribunal Supremo desestima el Recurso planteado por el padre y determina la privación de la patria potestad sobre el menor.

Begoña Cuenca Alcaine. Abogada de Familia en Zaragoza.