Soy Begoña Cuenca y a continuación os hablare de qué hacer cuando un menor de edad no quiere cumplir el régimen de visitas

En toda Sentencia de divorcio, viene recogida la regulación de las estancias y comunicaciones de los hijos con sus progenitores.

El Código de Derecho Foral Aragonés establece lo siguiente:

En los casos de custodia compartida, se fijará un régimen de convivencia de cada uno de los padres con los hijos adaptado a las circunstancias de la situación familiar, que garantice a ambos progenitores el ejercicio de sus derechos y obligaciones en situación de igualdad.

En los casos de custodia individual, se fijará un régimen de comunicación, estancias o visitas con el otro progenitor que le garantice el ejercicio de las funciones propias de la autoridad familiar.

Ya hemos expuesto que en ocasiones los menores no desean mantener contacto con el otro progenitor, por tanto si nos encontramos en esta situación debemos instar un Procedimiento de Ejecución de Sentencia solicitando al otro progenitor el cumplimento estricto del régimen de visitas.
 
 

 
 
Recibida esta demanda Ejecutiva la otra parte suele alegar que es el menor quien no desea visitar al otro progenitor.

Existe reiterada Jurisprudencia que señala que la voluntad manifestada por el menor sólo se erige en un factor de decisiva importancia que la voluntad manifestada por el hijo es una decisión madura, firme, autónoma y razonada, que responde a hechos, motivaciones o circunstancias objetivas, y no a meros caprichos o a la influencia negativa de uno de los progenitores.

Igualmente y una vez el Juez entienda que la decisión del menor ha sido tomada de forma voluntaria y sin presiones, deberá decidir si esa decisión satisface el interés del menor, o es beneficiosa para el hijo.

Se deberá indagar cuál es el verdadero interés del menor, pues aquello que le conviene no tiene porqué coincidir con su opinión.

Cuando un menor tiene doce años, o menos pero se entiende que puede tener suficiente juicio, deben ser escuchados.

No obstante y en opinión de la letrada que suscribe, un niño con doce años no tiene el suficiente juicio para tomar una decisión de tanta relevancia como la de no tener un contacto con su padre, pues entendemos que nos es beneficioso para los hijos la pérdida de relación con el progenitor no custodio.

Verdaderamente creemos que deben existir razones de peso, y de gravedad para permitir o desaparecer las visitas entre padres e hijos.

Creemos que es muy importante que el otro progenitor coopere y le insista al menor de la importancia de la relación con su padre.

También pensamos que se deben articular mecanismos como la intervención de un psicólogo, o la asistencia de CAIF en Zaragoza, para reconducir la situación.

Ya hemos señalado en alguna ocasión que es mucho más problemático el conseguir vía Ejecución de Sentencia la reanudación de las visitas en niños con catorce años o más.

 

Begoña Cuenca Alcaine Abogada de Familia en Zaragoza.