Cuando dos personas contraen matrimonio en Aragón, no sólo se producen efectos personales y sentimentales entre los cónyuges sino que también tiene consecuencias importantes en su patrimonio.

El Código de Derecho Foral de Aragón señala:

Artículo 193 Régimen económico matrimonial

  1. El régimen económico del matrimonio se ordenará por las capitulaciones que otorguen los cónyuges.
  2. En defecto de pactos en capitulaciones sobre el régimen económico del matrimonio o para completarlos en tanto lo permita su respectiva naturaleza, regirán las normas del consorcio conyugal regulado en el Título IV de este Libro.
  3. Quienes, por razón de su cargo o profesión, intervengan en todo expediente matrimonial procurarán que se consigne en el Registro Civil el régimen económico de los contrayentes y les informarán sobre las posibilidades y consecuencias en orden al régimen económico matrimonial de acuerdo con la legislación aplicable.

Tal artículo establece que a falta de capítulos matrimoniales, el régimen económico del matrimonio será el del consorcio conyugal, es decir lo que de manera coloquial conocemos como gananciales.

De forma tal que una vez constituido el matrimonio y a partir de aquel,  las ganancias y pérdidas o deudas de ambos son comunes.

Así comenzado el régimen formaran parte del mismo los bienes:

Adquiridos por título lucrativo cuando así lo disponga el donante o causante.

Igualmente los que decidan los cónyuges que quieren que sean consorciales o comunes.

Los adquiridos mediante precio por cualquiera de los cónyuges con el dinero común.

Los bienes que los cónyuges obtienen de su trabajo o actividad.

Las indemnizaciones concedidas a uno de los cónyuges por despido o cese de actividad profesional.

Los frutos y rendimientos de los bienes comunes o privativos, como por ejemplo se puede ser titular de un inmueble y que éste este arrendado, el inmueble será privativo, pero la renta percibida será ganancial. Un fondo de inversión, un plazo fijo será privativo, pero sus intereses serán comunes.

Las cantidades devengadas por pensiones cuya titularidad corresponda a cualquiera de los cónyuges, salvo lo dispuesto en el artículo 212.

Las empresas creadas por cualquiera de los cónyuges constante matrimonio, salvo que se acredite que se han constituido con dinero privativo.

Igualmente las acciones o participaciones en sociedades adquiridas con el patrimonio común.

Como no puede ser de otra forma las deudas también forman parte del patrimonio común:

Las atenciones legítimas de la familia y las particulares de cada cónyuge, incluso la crianza y educación de los hijos de uno solo de ellos que convivan con el matrimonio.

Los réditos e intereses normales devengados durante el consorcio por las obligaciones de cada cónyuge.

Las atenciones de los bienes privativos propias de un diligente usufructuario.

Los alimentos legales entre parientes debidos por cualquiera de los cónyuges, así como la crianza y educación de los hijos de uno solo de los cónyuges no incluida en el apartado a).

Toda deuda de uno u otro cónyuge contraída en el ejercicio de una actividad objetivamente útil a la comunidad, aunque no haya redundado en beneficio común, o en el ejercicio de cualquier otra actividad, pero en este caso solo hasta el importe del beneficio obtenido con ella por el consorcio.

Las indemnizaciones debidas por daños a terceros, si bien los causados con dolo o culpa grave, únicamente hasta el importe del beneficio obtenido con la actividad en la que se causó el daño.

Por tanto deberéis tener presente a la hora de contraer matrimonio o a posteriori cual es el régimen económico matrimonial que os conviene o que deseáis adoptar.

 

Begoña Cuenca Alcaine

Abogada de Familia en Zaragoza.