Ya hemos hecho referencia en otros artículos al uso de la vivienda tras el divorcio.

En Aragón se atribuye el uso de la vivienda a aquel de los progenitores que ostenta la custodia de los hijos menores. Ello supone que quien la usa, abona los gastos propios de tal uso, y los de propiedad (IBI, hipoteca, Seguro de la vivienda) en función de la cuota de propiedad que se ostente.

Este uso de la vivienda debe ser limitado en el tiempo según la Legislación Aragonesa. Una vez transcurría dicho plazo, se extinguía el derecho, y se procedía a liquidar la vivienda.

No obstante los Tribunales Aragoneses comenzaron a establecer clausulas reguladoras de cómo liquidar la vivienda, estableciendo una fecha concreta de extinción del derecho de uso, indicándose que desde la fecha fijada, la vivienda debe quedar libre para proceder a su venta, debiendo asumir ambos copropietarios los gastos de uso y propiedad.

De un tiempo a esta parte han proliferado demandas de modificación de Medidas contenciosas en solicitud de extinción del uso de la vivienda en el supuesto de que quien usa conviva de forma permanente con otra persona en tal vivienda.

A pesar de que a juicio de esta Letrada no es correcto jurídicamente tal extinción, dado que se atribuye el uso en interés de los menores, no es menos cierto que aquel que debe abandonar la vivienda, debe proveerse de otra, abonar los gastos de la actual, y asumir por mitad los gastos de propiedad de la vivienda familiar, y que por tanto debe darse solución jurídica a tal situación.

Así uno de los Juzgados de Primera Instancia de Zaragoza “llegó a la conclusión de que la nueva relación sentimental que había iniciado la mujer era equiparable a una convivencia marital. Y, por tanto, ya no tenía sentido que su ex marido siguiera teniendo limitado el uso de una vivienda de la que es cotitular”.

Procediéndose a extinguir el uso de la vivienda.

La Sentencia fue recurrida y la Audiencia Provincial de Zaragoza confirma la Resolución la misma señala “Pero la introducción de una tercera persona hace perder a la vivienda su antigua naturaleza por servir en su uso a una familia distinta u diferente», explica la Audiencia de Zaragoza dando por buenos los argumentos del primer fallo”.

Es de vital importancia en estos asuntos probar la convivencia con una tercera persona.

En el asunto al que se ha hecho referencia se utilizó el informe de un detective privado a través del cual se pudo constatar “la reiterada presencia del compañero de su ex cónyuge en este domicilio, del que tenía llaves y en cuyo garaje aparcaba su vehículo particular.”

La esposa reconoció tener una relación de noviazgo, pero no que viviese de forma permanente en la vivienda, no obstante fue requerida para que su pareja aportase las facturas de gastos de la vivienda. Dice la Sentencia «El importe de los consumos de luz y agua que realiza son muy bajos: el de agua es, aproximadamente, la cuarta parte del consumo medio habitual de una persona en esta ciudad», llegando a la conclusión de que el citado no reside en dicha vivienda.

Tras esta Sentencia, y otra muy similar que dictó el Tribunal Supremo, es muy probable que aumenten considerablemente las demandas contenciosas en solicitud de la extinción del uso del domicilio en caso de convivencia estable con un tercero en tal vivienda.

Begoña Cuenca Alcaine. Abogada de Familia en Zaragoza