divorcio y economia

Suele ocurrir que una pareja o matrimonio hace ingresos de dinero en metálico y de origen privativo,  constante la convivencia, o vende un inmueble privativo y el líquido lo invierte en una vivienda común, o se reside en la vivienda adquirida de soltero por uno de ellos, pero luego en común se abonan gastos y cuotas del préstamo hipotecario, etc.  En definitiva se producen numerosas confusiones económicas, a las que no damos importancia mientras la convivencia es grata.

El problema surge cuando estamos en una crisis o en la quiebra de la relación de pareja o matrimonial.

Parece que lo correcto o lo moral sería que el otro respete y reintegre lo puesto de más o por el contrario que se entienda que si uno ingresó más fue su voluntad y no cabe ahora reclamarlo.

Las dos visiones son legítimas. Si bien de cara al divorcio, o mejor dicho a la Liquidación de Sociedad de Gananciales o Condominio se generan numerosos conflictos, a veces de difícil solución.

Mi consejo es que al momento de tomar estas decisiones se hable entre la pareja y quede muy clara cuál es la voluntad de cada miembro de la pareja. Si se va reconocer que ese dinero que se ingresa en una cuenta común, o en un bien mitad de cada uno, es privativo y por tanto se tiene derecho de reintegro o bien si se le quiere dar carácter ganancial. Pues así evitaremos las complicaciones posteriores.

Pues tenemos que tener en cuenta que  mediante la Sociedad de Gananciales se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquiera de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella.

En Aragón el artículo 210 y siguientes del CDFA habla de qué bienes son comunes y cuales son privativos.

El Código Civil en su artículo 1361 presume que ciertos bienes son gananciales salvo prueba en contrario.

Por ello  discernir si un bien tiene origen privativo o no,  es cuestión de prueba, y a veces no es factible probarlo. (por diferentes motivos como:  ha transcurrido mucho tiempo, no guardamos la documentación etc)

Cuando constituimos una pareja, y antes de contraer matrimonio es muy habitual adquirir un piso. En estos casos a veces se abre una cuenta común, donde los novios van ingresando dinero, cada uno aportando diferente cantidad, y a posteriori se adquiere el piso, indicándose en la escritura que se adquiere al cincuenta por ciento, pero sin señalar que uno de los copropietarios ha contribuido en mayor proporción que el otro. Este caso tan habitual genera innumerables problemas llegado el divorcio.

Por todo ello, pensad muy bien qué régimen matrimonial vais a adquirir, y valorar cual es vuestro deseo a la hora de hacer esas aportaciones más amplias por parte de uno de los miembros de la pareja. Decidir si queréis que conste en la Escritura de adquisición del bien, con el fin de evitar futuros problemas.

Cualquier cuestión que os surja a este respecto no dudéis en consultarme

 

Begoña Cuenca Alcaine. Abogada de Familia en Zaragoza.