Encontramos varias Resoluciones Judiciales que tratan de mitigar las consecuencias negativas que tiene para los menores, impedir la relación de éstos con el otro progenitor con el que generalmente no conviven.

Un Juzgado de Manresa otorgó la custodia a un padre, por un periodo de seis meses, con el fin de mitigar o resolver la aversión que la niña entía contra el padre.

Igualmente la Sentencia acuerda suspender cualquier contacto de la niña, de ocho años, con su madre y con su familia materna durante esos seis meses, hasta que esté acreditado que la menor haya superado el “síndrome de alienación parental” o la aversión que siente hacia su progenitor.

 

 

hijos contra el otro progenitor

 

La separación se produjo cuando la niña tenía cuatro años, y desde entonces, la madre “ha estado permanentemente obstaculizando dicha comunicación”, de manera que han sido “muchísimas” las veces en que el
padre se ha visto privado de la misma”.

El fundamento de la madre para denegar estos contactos, son unos presuntos maltratos de la menor por parte del padre, si bien nunca fueron denunciados estos hechos.

La Juzgadora señaló, que tales agresiones no se han detectado, dado que apenas ha existido contacto entre el padre y la niña, y los escasos que se han producido, siempre han sido en presencia de terceras personas.

La juez terminó señalando en su Resolución, que puede concluirse a la luz de los informes médicos y periciales, que la niña sufre un “síndrome de alienación paternal, fobia o ansiedad” hacia la figura paterna, dado que siente rechazo hacia su padre, se niega a relacionarse con él y defiende “a ultranza” a la madre y a su actual compañero, “al que llama papá”.

Tras descartar que la solución a ese síndrome sea establecer encuentros esporádicos semanales, porque “se vienen intentando sin éxito desde hace tres años”, la juez resuelve atribuir al padre la guardia y custodia de la menor durante medio año, en el que no podrá tener contacto con su familia materna.

Durante el primer mes, ordena la juez, la pequeña pasará a residir al domicilio de los abuelos paternos y será visitada por su padre, sin que éste pueda pernoctar en esa casa. Posteriormente, si los especialistas lo consideran oportuno, pasará a vivir con su progenitor.

La menor recibirá asistencia psicológica. El juzgado se encargará también de designar a los especialistas médicos que evaluarán y harán un seguimiento de la menor.

El fallo cree probado que la causa directa de la fobia que padece la niña es “el constante incumplimiento del régimen de visitas por parte de su madre”  “quien  ha incumplido sistemáticamente sus obligaciones de fomentar un sano contacto entre padre e hija”.

De la misma forma, La Juez pone de relieve que desde que la progenitora ha recibido la Resolución Judicial, la menor no ha asistido al colegio, argumentando ésta que no asiste al colegio, ya también sufre fobia
escolar, porque teme que su padre la recoja en el colegio.

La Juzgadora concluye que “sólo puede ser inducido desde el ámbito familiar que ejerce la custodia, con dejación grave de una de las principales responsabilidades de la misma, nada menos que la de educar a
los hijos (…).”.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.