En primer lugar he de deciros que si ya habéis tomado la decisión de la ruptura de la pareja o el matrimonio, debéis contactar con un profesional experto en la materia. Os recomiendo que vuestro Letrado sea especialista en Familia y no un abogado generalista.
Si tenéis posiciones muy encontradas, o bien os sentís más cómodos hablando en privado con el abogado, sin la presencia del otro miembro de la pareja, quizá sea oportuno que cada uno contrate a su Letrado de confianza. Para que entre ambos puedan encontrar la mejor solución al conflicto.
Mi consejo es que hay que intentar llegar a un acuerdo por todos los medios, pues ya hemos comentado las ventajas de divorcio de mutuo acuerdo, en cuanto a estrés, economía y tiempos.
Hay que procurar no ver la ruptura como un fracaso, es una fase de vuestra vida.
Tampoco hay que buscar culpables, únicamente la relación no ha funcionado.
Si no hay acuerdo, y debéis acudir a un juicio, intentad ser elegantes, y corteses, esto no es una guerra, sino un procedimiento en el que el Juez va a dirimir vuestros desencuentros.
No me canso de repetir, que independentemente del fin de vuestra vida común, bien si ha sido de mutuo acuerdo bien contenciosa, no habléis a los hijos del procedimiento, de la actitud del otro progenitor, ni los empleéis como mensajeros. Para los hijos el divorcio no es agradable, y en ocasiones somatizan estas actitudes de los padres.
Es lógico que para los progenitores tampoco sea fácil el divorcio, pues estudios psicológicos ponen de relieve que el duelo se supera en un periodo entre un año y tres, pero vosotros sois los adultos, y como tales os debéis de comportar.
No descartéis acudir a terapia psicológica si no superáis el trance.
Una vez tengáis la Sentencia de divorcio, cumplidla a rajatabla, si bien, si mantenéis una relación cordial, podéis hacer cambios y ajustes entre vosotros.
Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.
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