Un progenitor catalán se ha negado a abonar los gastos de matricula y transporte de una Universidad Privada que reclamaba la progenitora.

En el presente asunto, al momento del divorcio cada progenitor se quedó con la custodia de uno de sus hijos, hecho de por si ya curioso y llamativo.

Pues bien, llegado el momento de que la hija mayor accediese a la Universidad, sus notas no le permitieron optar por una carrera pública de modo que se inscribió en una privada.

La progenitora entendió que dicha matricula era un gasto extraordinario  que debía ser abonado por mitad, a lo que el progenitor se opuso.

El coste anual de dicha matrícula era elevado pues ascendía a mas de 7.000 euros.

La Audiencia provincial entiende que “   la negativa del padre está justificada en este caso, y rechaza la imposición de que pague la mitad de estos gastos. Como indica, el Tribunal Supremo ha señalado en diversas sentencias que la condición de ordinario o extraordinario del gasto formativo se debe relacionar con la existencia de un acuerdo entre los padres y con el nivel económico de la familia.

En este sentido, los siete mil euros de la matrícula rebasaban de “forma importante” el gasto previo y no podía ser considerado como habitual o normal. Aun cuando la hija no haya podido acceder a una universidad pública, explican los magistrados, no puede entenderse que el gasto de una universidad privada “sea necesario en el sentido de inevitable”, pues existen otros canales de acceso para cursar estudios superiores.

En Aragón, parece que la mayoría de los Jueces consideran que los estudios Universitarios Privados, así como los Colegios Mayores, pisos arrendados fuera de la ciudad de residencia, Master privados etc, son gastos extraordinarios no necesarios, de modo que para que sean asumidos por mitad debe existir acuerdo entre los progenitores para que se lleven a cabo. En caso de desacuerdo deben de ser asumidos por aquel de los progenitores que decida el gasto.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza