Un Juzgado de Pontevedra concedió la custodia compartida de la hija menor del matrimonio, de tres años, a ambos progenitores.

La madre recurrió a la Audiencia Provincial, por entender que el cuidado de la menor no ha sido equitativo constante la convivencia, ni desde la ruptura.

La Audiencia estima la postura de la madre, señalando que el padre no debe ostentar la custodia compartida porque demostró «dejadez de funciones» en los cuidados de la menor, de solo tres años de edad.


El tribunal sostiene que en el procedimiento se ha demostrado la existencia de factores que revelan «una mayor implicación de la madre en las necesidades de la niña, comparativamente con la observada en la figura paterna.

En este sentido, considera que los cuidados de la menor «corresponden siempre a la madre» y hay «dejación, sin causa justificada, por parte del padre.

Insiste que «incluso de las manifestaciones del padre» se extrae «esa dejadez de funciones». «Debemos inferir la falta de la usual, precisa, plena y exigible dedicación del padre a la menor en aspectos tan importantes de su vida, como la salud, educación y actividades lúdicas, carencias que, resultan más injustificables en este caso de sistema de custodia compartida», apunta la sentencia.

El Tribunal considera que el bienestar de la menor «se realizará con mayor plenitud» bajo la custodia exclusiva de la madre, si bien establece «un régimen de amplia comunicación paternofilial».

Esta tendencia viene observándose en varias Resoluciones Judiciales de la geografía española, que comienzan a tomar en consideración como factor preponderante quien de los progenitores se ha dedicado en mayor medida a la crianza de los hijos para decantarse por un modelo de custodia monoparental o compartida.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza