En fechas recientes hemos conocido una Sentencia en la que unos abuelos desean ostentar la custodia de sus nietos, que se encuentran con una familia de acogida, tras la retirada de ésta a los padres biológicos.

El argumento de Servicios Sociales es que los abuelos no reúnen los requisitos precisos para ser los acogedores de los nietos, por cuestiones económicas, de salud, conflictividad.

El acogimiento es un recurso, dentro del ámbito de la protección de menores, que proporciona al menor una familia alternativa a la de origen, con una duración temporal. Se trata de proteger a menores que por diversas circunstancias no pueden convivir con su propia familia.

La familia de acogida se encarga del menor, durante el tiempo preciso para la recuperación familiar, y por tanto el regreso con su familia de origen.

Es por ello que no debe de confundirse con la adopción de un menor.

EL acogimiento tiene carácter temporal, la adopción es definitiva.

El acogimiento puede tener lugar en familia extensa (familiares del niño/niña, abuelos, tíos…)

O bien en Familia Ajena, en la que se distinguen los siguientes tipos:

a) Acogimiento Familiar de Urgencia: principalmente para menores de seis años, pero no exclusivamente, que tendrá una duración no superior a seis meses, mientras se diagnostica la situación familiar o se decide una medida más estable y duradera.

b) Acogimiento Familiar Temporal: que tendrá carácter transitorio, bien porque de la situación del menor se prevea la reintegración de éste en su propia familia, o bien en tanto se adopte una medida de protección que revista un carácter más estable como el acogimiento permanente o la adopción. Este acogimiento tendrá una duración máxima de dos años.

c) Acogimiento Familiar Permanente: Se constituirá al finalizar el plazo de dos años de acogimiento temporal por no ser posible la reintegración familiar, o bien directamente en caso de menores con necesidades especiales o cuando las circunstancias del menor y su familia así lo aconsejen.