El establecimiento de la pensión compensatoria es un tema controvertido, admitido y denegado por los tribunales.
Una reciente Sentencia del Tribunal Supremo concede una pensión compensatoria indefinida a una mujer de 58 años, que carece de formación, y no cuenta con ingresos propios.
El argumento del esposo, es que ha trabajado durante el matrimonio y que la misma puede acceder a ayudas públicas.
El Tribunal Supremo señala que “ En el presente caso el desequilibrio económico sufrido por la recurrente es patente, ya que no dispone de ingresos propios, es la que se encargado durante los años del matrimonio del cuidado de la familia, tanto de los hijos como de su marido, aquejado de problemas de visión, alcohol y drogas, ocupándose, igualmente, de la atención y de las necesidades del hogar, lo que ha mermado sus posibilidades de formación y desarrollo profesional, y, en el momento actual, tanto su edad como su falta de cualificación académica y profesional limitan de manera evidente su inserción en el mercado laboral y su capacidad para generar de forma personal e independiente recursos económicos suficientes.
El recurrido, en cambio, percibe una pensión por gran invalidez de 2300 euros mensuales, y, aunque es verdad que en este momento satisface en concepto de alimentos a uno de sus hijos mayores una pensión mensual de 300 euros, sigue disponiendo, dado el importe de su pensión, de una base económica sólida para hacer frente a sus propias necesidades y para pagar a la recurrente, por el desequilibrio sufrido, la debida pensión compensatoria.
No es óbice a lo anterior el hecho de que la recurrente no esté físicamente impedida para trabajar. Que pueda trabajar no significa, por las razones de edad y falta de formación mencionadas, que vaya a encontrar trabajo, ni que pueda incorporarse fácilmente al mercado laboral, ni que pueda hacerlo en sectores que ofrecen ingresos suficientes para su subsistencia. Tampoco la pensión compensatoria regulada por el art. 97 CC depende de la posibilidad de que el cónyuge perjudicado acceda a ayudas públicas cuya obtención siempre depende de requisitos y trámites administrativos que, para el ciudadano común, no siempre son sencillos, y que, además, no es inmediata ni está asegurada.
La posibilidad de que la recurrente acceda a ayudas públicas no elimina el desequilibrio económico ni exime al recurrido de su obligación de contribuir a corregirlo mediante una pensión compensatoria.
Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.
Buenas tardes, estoy casada desde junio 2011 con un sr. que era viudo, no tenemos hijos en común, desde hace aprox. 3 años me está solicitando constantemente el divorcio sin venir a cuento de nada, ahora en octubre 2024 le han diagnosticado deterioro cognitivo, cada vez está peor en el trato hacia mi, hemos tenido una fuerte discusión por motivo de que le digo se levante de la cama por la mañana, está un promedio de 12 a 14h , lo cual sé que le perjudica, hace 3 días no se toma medicación y tampoco quiere comer. En varias ocasiones me ha echado de casa. Yo no quería el divorcio puesto que soy católica practicante, pero estas vejaciones son demasiado duras. Es tremendo puesto que él tiene 87 años y yo voy a cumplir 80. El tiene 3 hijos de un matrimonio anterior.