Cuando en el divorcio se estableció una pensión alimenticia a favor de los hijos y a cargo del progenitor, y éstos se hacen mayores de edad, continua o persiste la obligación de abono, en tanto en cuanto los hijos sean dependientes económicamente de sus padres, es decir mientras se encuentren en periodo de formación y no hayan accedido al mercado laboral.

En ocasiones los hijos, en torno a la adolescencia, comienzan a espaciar las visitas al progenitor con el que no conviven, y a tener un contacto cada vez más breve, solo vía telefónica. Llegando incluso a no relacionarse con el padre o madre que no ostenta la custodia.

Por ello el progenitor, cansado de abonar la pensión y no ver a sus hijos, se persona en los despachos profesionales para tratar de dar solución a este tema.

Desgraciadamente, cuando los hijos tienen una edad superior a los 14 años, o son mayores de edad, no van a ser obligados o compelidos a cumplir el régimen de visitas, salvo casos extraordinarios.

De modo que pocas opciones nos quedan, más allá de seguir abonando la prestación alimenticia.

El Tribunal Supremo dictó una Sentencia en el año 2019 que parecía que daba cabida a la extinción de la pensión alimenticia de los hijos si no existía contacto con el progenitor.

No obstante, he de decir, que desde mi punto de vista, es muy complicado que se produzca la extinción por dicho motivo, y ello porque el Supremo lo plantea con algo super-excepcional, y con motivos muy tasados:

1º) Debe de darse, como hemos dicho, una falta de relación entre el padre y el hijo. 

2º) Que esa falta de relación se haya prolongado en el tiempo, y sea relevante, no basta un mero enfado resoluble.

2º) Que dicha falta de relación sea imputable a los hijos y no al progenitor. Es decir, que estos libre y voluntariamente decidan no relacionarse con su padre, y que dicha decisión no tenga justificación, ni se observe desidia en el padre.

Solo si estos factores se dan podría prosperar una extinción de la pensión alimenticia.

 

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza