Cuando redactamos un convenio de divorcio de mutuo acuerdo, los profesionales tratamos de que éste quede lo más claro posible, con la inclusión de todos los aspectos reguladores de la ruptura para que los progenitores no tengan problemas en su aplicación.

Por ello y en relación a los gastos extraordinarios tratamos de reflejar cuales son éstos, incluso con ejemplos. Pero es obvio que hay gastos que no podemos prever.

Ya hemos hablado en otras ocasiones que existen gastos extraordinarios necesarios, de salud, formación etc, que son precisos para el desarrollo de los hijos, y que deben ser obligatoriamente atendidos por ambos progenitores, en función de la cuota de participación que se haya establecido.

Por otro lado, encontramos los gastos extraordinarios no necesarios, que se afrontan entre los dos padres, siempre y cuando exista acuerdo en la realización de este gasto.

Uno de los gastos que más dudas genera, es el de carnet de conducir.

En Zaragoza, la mayoría de los Juzgadores lo consideran como gasto extraordinario no necesario.

De modo que para que tal gasto se afronte por mitad, ambos padres deberán acordar la realización de dicho gasto, y por tanto mostrar ambos su conformidad.

Cual es la fundamentación para considerarlo de este modo:

Es un gasto elevado.

No es imprevisible.

No es un gasto de imperiosa necesidad, pues es aplazable.

No es un gasto que pueda considerarse imprescindible para los hijos.

A pesar de ello, algunas sentencias consideran que el carnet de conducir es un gasto necesario para los hijos dado que puede suponer una oportunidad laboral, y por tanto que debe de ser asumido obligatoriamente por ambos progenitores.

En mi opinión, y como partida inicial, lo considero un gasto extraordinario no necesario. Entiendo por tanto que para que se admita dicho gasto debe de existir acuerdo entre los progenitores, por ser un gasto elevado, pues en ocasiones puede ocurrir que la economía de uno u otro progenitor, no admita tal desembolso.

También pienso que dependerá del momento vital en el que se encuentre el hijo. Si éste ha finalizado sus estudios, y está próximo a incorporarse al mercado laboral, o va a preparar unas oposiciones que exigen el permiso de conducir me parece razonable que se acceda a este gasto, y se asuma por mitad.

Si el hijo cuenta con una edad temprana, alrededor de la mayoría de edad, está iniciando sus estudios, no me parece que sea un gasto necesario, y lo considero totalmente prescindible.

Por último, creo que habrá que atender a la capacidad económica de los padres, pues, aunque se den las características mencionadas, si los progenitores no pueden asumir dicho gasto, creo que no se les puede obligar.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.