Nunca me cansaré de decir que, si habéis tomado la decisión de romper la pareja con hijos, intentéis alcanzar un acuerdo.
Es una obviedad que la ruptura o el divorcio afectan a vuestros hijos de modo que hay que intentar mitigar este impacto negativo.
Estudios psicológicos ponen de relieve que para los menores es un cambio importante pasar de vivir con ambos progenitores a residir con ellos de forma separada.
En general, cuando son pequeños, admiten de forma adecuada el tener dos viviendas, pero conforme se hacen más mayores, la adaptación es más complicada.
A estos efectos, e independientemente del modelo de custodia, los hijos tienen dos viviendas, y por tanto debéis intentar que sientan como suya las dos casas.
Para los niños es un choque que sus amigos sí que residan con ambos padres, de modo que les tenéis que explicar que hay diferentes modelos de familia.
El mensaje más importante es transmitir que la pareja no funciona, que no es culpa de los hijos y que siempre estaréis para ellos como padres, aunque no residáis juntos.
Por otro lado, es vital que no empleéis a los niños como mensajeros hacia el otro progenitor.
Pensad que muchas veces los niños se callan sus sentimientos, o incluso mienten, para no perjudicar a los progenitores.
Es frecuente en niños pequeños rabietas tras el divorcio.
Puede haber afectación del rendimiento escolar.
Por ello, si en un año aproximadamente, el duelo que provoca la ruptura no se ha solucionado, creo conveniente que contéis con ayuda psicológica.
Por otro lado, la ruptura afecta a los menores, pero una convivencia llena de peleas y desencuentros todavía perjudica más a los menores.
Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.
Deja tu comentario