Ya nos hemos referido en otros artículos, que si se determina la conveniencia de una custodia compartida, lo normal es la apertura de una cuenta común donde domiciliar los gastos ordinarios de los hijos, y contribuir ambos padres, en función de su capacidad económica.

Pues bien hemos encontrado una Sentencia que por curiosa me ha interesado compartir.

Así, un Juzgado de Familia de Valladolid, siguiendo la práctica expuesta, determinó la apertura de la cuenta común a la que nos hemos referido.

El progenitor y la Fiscalia recurrieron esta Sentencia, y en concreto  este punto de que en una cuenta corriente se cargasen los gastos de los hijos.

Así la Audiencia Provincial de Valladolid resuelve lo siguiente:

– Los recursos de apelación en dichos términos interpuestos, tanto por el Sr. Vicente como por el Ministerio Fiscal, solo pueden ser parcialmente estimados por este Tribunal de Apelación.

Esta Sala comparte el criterio de que puede ser innecesaria y potencialmente provocadora de ulteriores conflictos «inter partes», amén de generadora de posibles gastos para las propias partes, la obligación impuesta en la instancia a los litigantes de apertura de una cuenta corriente bancaria común para instrumentalizar los pagos que ambos progenitores deben acometer para atender los gastos escolares de los hijos comunes, máxime cuando ninguna de las partes lo había interesado; acontece sin embargo que ambos recursos se centran en los denominados «gastos extraordinarios», cuando de lo actuado se constata que la Juez de Instancia ya decide que los gastos extraordinarios se paguen por mitad -que es lo que también se pide en el recurso de apelación principal-, careciendo por tanto de objeto la impugnación en tal sentido, siendo solo con respecto al abono de los gastos «escolares» a los que se refiere la Juez de Instancia en la obligación que impone de apertura de una cuenta corriente común por ambos progenitores.

Nada se dice en la sentencia de los gastos extraordinarios y su forma de pago, ya que no se especifica en la resolución recurrida su forma de abono, ni se impone expresamente la apertura de la cuenta corriente, aunque bien puede entenderse que al referirse al pago de los gastos «escolares» la decisión implique tanto los de carácter ordinario, como extraordinario.

Es por ello que el recurso se estima tan solo en lo atinente a dejar sin efecto la referida obligación de apertura de una cuenta corriente común por los progenitores.”

A juicio de esta Letrada, el Recurso y la posterior Resolución van a generar más conflictos de los que se quería evitar, pues nos parece buena idea domiciliar en una cuenta los gastos ordinarios y habituales de los hijos, para evitar discrepancias y reclamaciones posteriores.

Begoña Cuenca abogada de Familia en Zaragoza