Esta letrada que os habla, piensa que en ocasiones, nos tomamos a la ligera la elección del régimen económico matrimonial, pensamos que el matrimonio va a durar toda la vida, pero desgraciadamente no siempre es así.

Por ello en general optamos por el régimen de gananciales.

A priori parece que tenemos claro, que tal régimen supone que las ganancias y las pérdidas que generamos durante nuestra convivencia son comunes.

Pero llegado el momento del divorcio, esta creencia desaparece.

Muchas son las dudas y cuestiones que se generan a este respecto.

En principio los clientes entienden que los sueldos y salarios de ambos son comunes, y que llegado el momento, hay que repartirlos.

Pero muchas veces los cónyuges tienen cuentas separadas, donde crean cada uno de ellos un ahorro, y piensan que por el hecho de que dicha cuenta esté sólo a su nombre, el dinero allí guardado, es de quien ostenta la titularidad de la cuenta. nada más lejos de la realidad. Ambas cuentas deben de ser repartidas por mitad.

También generan muchas dudas otras percepciones como las indemnizaciones por despido, por daños corporales, los planes de pensiones etc.

Como norma general, la indemnización por despido, generada constante matrimonio, y por un trabajo desempeñado durante la convivencia, es ganancial. Por tanto, esa indemnización pertenece a ambos cónyuges.

En general mismo tratamiento a las indemnizaciones por jubilación anticipada, prejubilaciones etc.

No podemos decir lo mismo, en cuanto a las indemnizaciones por daños corporales, como en casos de accidentes etc, ya que éstas tratan de paliar o compensar un daño personal y por tanto tienen el carácter de privativas.

En cuanto a los planes de pensiones, éstos son privativos, si bien hay que tener en cuenta que si las aportaciones a éstos, se han realizado con dinero común, tales aportaciones deben de ser reintegradas, pues tienen carácter común.

Por otro lado encontramos las herencias, éstas tienen carácter privativo, pero es importante saber, que los frutos o rendimientos de éstas, son gananciales.

De la misma forma si somos titulares de un inmueble privativo, es decir adquirido antes del matrimonio, o heredado, donado etc, si procedemos a arrendarlo durante el matrimonio, esa renta generada será ganancial. Es decir llegado el momento de la liquidación de nuestros bienes comunes, habrá que incluir dichas rentas.

Por ello si teneis dudas al respecto podeis contactar conmigo con el fin de aclararlas, os ha hablado Begoña Cuenca abogada de Familia en Zaragoza.