Si en todas las ocasiones recomiendo llegar a un acuerdo, en caso de ruptura del matrimonio, en mayor medida lo hago cuando se trata de liquidar y repartir los bienes comunes tras el divorcio.

Este es un proceso complicado y costoso, que puede dilatarse en el tiempo.

Voy a tratar de explicar este proceso de forma muy poco jurídica, para que pueda comprenderse mejor.

El proceso comienza con la presentación de una demanda de inventario donde deberá incluirse el activo y pasivo del consorcio, es decir el conjunto de bienes y deudas que tiene el matrimonio. Y el valor de los mismos.

Deberán adjuntarse los títulos y documentos donde fundamentar la pretensión. ( Escrituras, facturas, documentos bancarios etc).

Una vez se recibe la demanda, las partes son citadas ante el Letrado de la Administración de Justicia con el fin de realizar una comparecencia para ver si hay posibilidad de acuerdo en las partidas, si no lo hay, y por tanto queremos incluir o excluir determinados bienes, habrá que efectuar un juicio de inclusión exclusión de bienes, en el que, tras la prueba, el Juez dirimirá la controversia.

Se dictará Resolución que puede ser recurrida ante la Audiencia Provincial.

Una vez tenemos esta Sentencia, habrá que presentarse una demanda explicando cómo queremos repartir los bienes que, el Juzgador entiende forman, nuestra Sociedad de Gananciales.

De nuevo se nos citará a una nueva comparecencia, y si no hay acuerdo en la propuesta de reparto, habrá que nombrar a otro Letrado, llamado Contador-Partidor, y a peritos tasadores de los bienes, para que le otorguen los valores, y con las tasaciones, el Contador hará las operaciones pertinentes, para  repartir los bienes.

Si tampoco hay acuerdo, cabe Recurso.

Como veis es un proceso larguísimo, lleno de fases, que puede suponer que el proceso dure hasta cuatro años, amén de que genera numerosísimos gastos, no sólo en juicios, sino también en peritos, y en el contador partidor.

Por ello, como os he indicado, pensad muy bien vuestra estrategia procesal, pues puede saliros cara.

Es mejor ceder un poquito, las dos partes, bien en los valores, bien en el reparto, etc con el fin de conseguir el acuerdo más favorable.

Begoña Cuenca Alcaine. Abogada de Familia en Zaragoza.