Esta modalidad consiste en atribuir el uso de la vivienda a los hijos en caso de custodia compartida, de modo que sean los progenitores los que abandonen el domicilio cada vez que haya un intercambio en su custodia, siendo los menores los que residan permanentemente en la vivienda.

Aunque inicialmente pudiera parecer una buena opción, y encontrásemos Sentencias de varias Audiencias Provinciales que marcasen esta tendencia, lo cierto es que gran parte de los Juzgados rechazan tal situación.

El “Encuentro de jueces y abogados de familia” celebrado en Madrid del 5 al 7 de octubre de 2015 señaló que se trata de una modalidad no recomendable.

custodia compartida

La Jurisprudencia en Cataluña, entiende que debe de ser excepcional, si bien halaga los potenciales beneficios que puede tener, siempre que exista entendimiento entre los progenitores.

El Tribunal Supremo en su Sentencia de 16 de enero de 2020, zanja esta cuestión señalando que no genera beneficio a los menores, que supone unos costes económicos inasumibles, por lo menos en el asunto que resuelve, pues obligaría a mantener tres viviendas, la común, y dos, una para cada progenitor. Y en último lugar que mantiene y agudiza la conflictividad.

A juicio de esta Letrada, existen más efectos negativos que positivos en esta medida:

Si constante la convivencia surgen problemas de organización, en cuanto a la vivienda, es muy probable que, tras la ruptura, éstos aumenten.

Aunque aparentemente pudiera suponer un ahorro de costes, lo cierto es que a la larga supone un incremento de ellos, y discusiones por quién, en qué y cómo se gasta.

Por otro lado, lo normal es que los progenitores rehagan su vida con otras parejas, y también puede ser muy problemático, (¿se traslada también la nueva pareja?, ¿Los nuevos convivientes se encuentran separados durante el periodo de custodia?….).  

En definitiva los conflictos pueden ser muchos y muy variados.

En principio y en opinión de esta Letrada, es muy complicado que en un proceso contencioso vaya a admitirse esta opción, pero nada obsta para que pueda ser pactada por los progenitores.

Ahora bien, mi recomendación es que sopeséis bien los pros y contras, pues mi experiencia me dice, que en la mayoría de los casos en que se ha pactado, desoyendo mis consejos, no ha resultado satisfactorio, y ha sido preciso modificar la Sentencia.

Begoña Cuenca Alcaine Abogada de Familia en Zaragoza