Ya hemos comentado en otras ocasiones en qué consiste la pensión compensatoria que uno de los cónyuges debe de entregar al otro en determinadas circunstancias.

Igualmente, ya sabemos que la tendencia es que la pensión compensatoria se limite en el tiempo, de forma que tenga que abonarse los años que el Juzgador determine.

Según el Tribunal Supremo los requisitos que determinan tal temporalidad son los siguientes:

1) El establecimiento de un límite temporal, además de ser tan solo una posibilidad para el órgano judicial, depende de que con ello no se resienta la función de restablecer el equilibrio que le es consustancial, siendo ésta una exigencia o condición que obliga a tomar en cuenta las específicas circunstancias del caso.

2) Que para fijar la procedencia, cuantía y duración temporal de la pensión compensatoria es necesario atender a los factores a los que se refiere el art. 97 del CC. Edad, dedicación a la familia, formación etc.

3) Que, a tales efectos, la función judicial radica en valorar la idoneidad o aptitud del beneficiario/a para superar el desequilibrio económico en un tiempo concreto, y, alcanzar la convicción de que no es preciso prolongar más allá su percepción.

4) Tal juicio prospectivo o de futuro deberá de llevarse a efecto con prudencia, ponderación y con criterios de certidumbre o potencialidad real determinada por altos índices de probabilidad.

5) El plazo, en su caso, habrá de estar en consonancia con la previsión racional y motivada de superación del desequilibrio.

Pero, ¿cuándo esa pensión es indefinida?

Tal pensión con carácter no temporal queda relegada para aquellas personas, generalmente mujeres, sin formación profesional, con una edad superior a 55 años, que no han desempeñado actividad laboral fuera del domicilio y que se han dedicado a la crianza y cuidado de la familia por un periodo prolongado de tiempo, postergando de esta forma su integración y formación laboral, y que la ruptura les produce un desequilibrio difícil de superar, con  dificultades de reciclaje profesional y por tanto con casi nulas o muy improbables posibilidades de acceder al mercado laboral.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.