En fechas recientes hemos conocido por la prensa una Sentencia que condena por unos hechos que desgraciadamente no debieran de ocurrir.

La Audiencia Provincial de Jaén ha condenado a 17 años y medio de prisión a un hombre, de 32 años, por maltratar y abusar de los cinco  hijos –de 10, 8, 6, 3 y 2 años–, de su pareja, de 38 años, a la que  también condena a tres años de prisión por conocer lo que estaba pasando con sus hijos y “no hacer nada para impedir que esa situación perdurara en el tiempo”.

 

 

La Sentencia admite como probado que el acusado durante el tiempo que fue pareja de la madre “sometía frecuentemente a los menores a violencia física y psíquica, consistiendo tales actos en golpearlos en diversas partes del cuerpo y en la cara, atizarles con un palo, causarles quemaduras con cigarrillos, golpearlos con una correa y someterlos a humillaciones y prácticas asfixiantes”. De la misma forma la niña de tres años fue sometida por el condenado a abusos sexuales continuados que presenciaban el resto de sus hermanos.

La sentencia destaca que la madre “era conocedora del estado de sus hijos, cuyos moretones y demás lesiones estaban claramente a la vista, y había presenciado en alguna ocasión la crudeza con las que su pareja los trataba” pero “no hizo absolutamente nada para impedir que esa situación perdurara en el tiempo” y “no adoptó medida alguna que pusiera fin a tales agresiones”. Es más, señala que la acusada prosiguió con su actividad diaria “de manera indolente, como si nada anormal ocurriera”.

La sentencia señala que esta actitud de la madre “no integra ninguna suerte de cooperación necesaria por parte de la acusada, porque el acusado no precisaba de dicha cooperación para actuar como lo hizo; sino que la participación de aquélla constituyó un supuesto de comisión por omisión”.

La madre, negó que su pareja de entonces pegara o hiciera daño a los niños, e indicó que los niños se pegaban entre ellos, para justificar las múltiples lesiones que presentaban, y que sufrían muchas caídas al residir en una vivienda en obras.

El inicio de este proceso se produjo tras poner los hechos en conocimiento de las autoridades las trabajadoras de un supermercado que observaron los numerosos hematomas de la niña de tres años.

Es importante destacar que, siguiendo la tendencia jurisprudencial, la sentencia inhabilita a la madre para el ejercicio de la patria potestad durante cinco años y le prohíbe acercarse y comunicarse con los pequeños durante ocho años.

 

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza