La Ley 30/1981, de 7 de julio, reguladora del Divorcio, fue publicada en el BOE el 20 de julio de 1981, de modo que comenzaron a tramitarse los primeros procedimientos en septiembre de ese año.

Inicialmente era preciso alegar causas determinadas para instar el proceso.

Las principales causas alegadas eran las siguientes:

-El abandono injustificado del hogar, la infidelidad conyugal, la conducta injuriosa o vejatoria y cualquier otra violación grave o reiterada de los deberes conyugales.

-Cualquier violación grave o reiterada de los deberes respecto de los hijos comunes o respecto de los de cualquiera de los cónyuges que convivan en el hogar familiar.

– La condena a pena de privación de libertad por tiempo superior a seis años.

– El alcoholismo, la toxicomanía o las perturbaciones mentales, siempre que el interés del otro cónyuge o el de la familia exijan la suspensión de la convivencia.

Estas causas debían de ser probadas, si bien y en aquellos años no se disponía de los medios actuales, por lo que se solía recurrir a informes de detectives.

Sigue diciendo la Ley que La sentencia de separación produce la suspensión de la vida común de los casados y cesa la posibilidad de vincular bienes del otro cónyuge en el ejercicio de la potestad doméstica. Es decir, no rompe el vínculo matrimonial.

Una vez concedida la separación, y tras haber transcurrido un año, podía interponerse la demanda de Divorcio, tras el cual se disuelve el matrimonio.

A partir del año 2005 dejó de exigirse un divorcio causal, para fundamentar todas las demandas en la desaparición de la afectio maritalis, y en general alegar que se produce la ruptura por causas que no procede exponer.

De la misma forma ya no fue preciso realizar primero la separación y después el divorcio, pudiéndose interponer el divorcio directamente, que es el mal llamado divorcio expres.

Es curiosa la Legislación aprobada en el año 1981, que recoge derechos que ahora nos parece impensable que no existieran, sobre todo para la mujer.

Artículo 66. El marido y la mujer son iguales en derechos y deberes.

Artículo 67. El marido y la mujer deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia.

Artículo 68. Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente.

Artículo 69. Se presume, salvo prueba en contrario, que los cónyuges viven juntos.

Artículo 70. Los cónyuges fijarán de común acuerdo el domicilio conyugal y, en caso de discrepancia, resolverá el Juez, teniendo en cuenta el interés de la familia.

Artículo 71. Ninguno de los cónyuges puede atribuirse la representación del otro sin que le hubiere sido conferida.

Buceando en la hemeroteca de prensa la noticia ponía de manifiesto que “ El Pleno del Congreso de los Diputados aprobó ayer el proyecto de ley de Divorcio, sin aceptar prácticamente ninguna de las modificaciones importantes introducidas por el Senado. La ley ha quedado, pues, con un marcado carácter progresista. … La ley de Divorcio no incluye, definitivamente, la cláusula de dureza, es decir, la posibilidad de que el juez deniegue el divorcio, que en su día fue rechazada por el Congreso y repescada posteriormente por el Senado.”

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza.