Solicita un progenitor la extinción de la pensión alimenticia de su hijo de 29 años, y del uso del domicilio atribuido a la madre e hijo. La devolución de la pensión abonada indebidamente, y el abono por parte de ellos de una renta de 150 euros para compensar el perjuicio que supone no poder hacer uso de dicha vivienda.

Los ex cónyuges pactaron en su divorcio de mutuo acuerdo ( 2008),  el abono de una pensión alimenticia a favor del hijo mayor de edad, y la atribución del uso del domicilio a la madre y el hijo, hasta que éste alcanzase independencia económica. 

En primera Instancia, el Juzgado desestima la pretensión del padre, por entender que no existe modificación o hecho nuevo que permita cambiar la Sentencia de Divorcio.

El padre disconforme, recurre el Apelación. Entre sus argumentos afirma que dicha vinculación entre uso de vivienda e independencia económica del hijo no puede seguir operando, ya que si no se ha producido  lo ha sido por la única y exclusiva responsabilidad del hijo común, que rechazó el ofrecimiento hecho por su padre para trabajar en el taller de su propiedad una vez que había finalizado sus estudios de bachillerato en el año 2008, sin que la decisión de comenzar a estudiar música en el año 2012 y el hecho de que continúe haciéndolo en la actualidad -en que ha cumplido 29 años- puedan obligar al padre a seguir soportando ese uso y disfrute de la vivienda por la demandada y el hijo común, más aún cuando ha resultado acreditado que el mismo imparte clases de música, toca profesionalmente en un grupo musical desde hace años, vende CD, etc., lo que revela desde luego una capacidad para el trabajo que si no se ha desarrollado con anterioridad por Mariano ha sido por falta de aplicación del mismo, lo que permite declarar el cese de obligación de prestación de alimentos.

La madre se opone a tal pretensión alegando que el hijo no dispone de medios de vida propios, y que esta cursando estudios de música en el conservatorio que se van a prolongar hasta que el hijo cumpla 33 años.

La Audiencia llega a la siguiente conclusión:

Pues bien, en el caso que nos ocupa resulta imposible considerar que Mariano , que dentro de un par de meses cumplirá 30 años, no ha finalizado su actividad formativa por causa que no le fuera imputable. Cuando se divorciaron sus padres en el año 2008 estaba cursando segundo de bachillerato y tenía 18 años. Hasta el año 2012 no comenzó a estudiar en el conservatorio la enseñanza profesional que ha finalizado el año 2017, sin que se haya acreditado circunstancia alguna extraordinaria -de enfermedad u otras- que explique por qué no trabajó o estudió durante esos cuatro años. A falta de prueba al respecto, solo cabe entender que si no se siguió estudiando fue por falta de aplicación, misma razón que le llevó a rechazar el trabajo que le ofreció su padre en el taller. Es decir, que no haber alcanzado dicha independencia económica obedece a una causa que sólo a él le es imputable. Y siendo ello así, resulta imposible mantener indefinidamente la pensión alimenticia que satisface su padre bajo el argumento de que se va a continuar estudiando conservatorio superior hasta al menos los 33 años, como tampoco cabe mantener el derecho al uso y disfrute de la vivienda que fue domicilio familiar hasta que se alcance una independencia económica que no se ha buscado anteriormente con esfuerzo y aplicación. A todo ello se une el hecho acreditado de que el mismo imparte clases particulares de música, toca como batería en un grupo musical de modo esporádico, ha vendido cds directamente o por internet, etc., lo que abunda en la conclusión de que tiene perfecta capacidad para integrarse en el mercado laboral.

En cuanto a la devolución del importe de pensiones pagado indebidamente La Audiencia establece lo siguiente:

Pese a que hemos concluido que procede declarar extinguida la pensión alimenticia que venía satisfaciendo el padre a favor de su hijo no hemos considerado acreditado que el mismo hubiera alcanzado independencia económica desde una fecha determinada. Hemos considerado que está en condiciones de hacerlo y que no había tenido aplicación a los estudios y al trabajo y, por ello, suprimimos la pensión con efectos desde la fecha del dictado de esta sentencia. Ello no permite hacer un pronunciamiento de condena contra la demandada dirigido al reintegro de las pensiones percibidas desde una determinada fecha, ni siquiera desde la de interposición de la demanda.

En cuanto a la última pretensión del progenitor señala la Audiencia que

el pago al actor de una cantidad de 150 euros mensuales en concepto de compensación por privación de uso o, subsidiariamente, que se establezca un uso y disfrute alternativo para una y otra parte por periodos de dos años.

El motivo debe ser desestimado. Acreditado en la alzada que la vivienda ha sido abandonada por la Sra. María Virtudes y puesta a la venta con autorización del propio demandante es claro que dicha pretensión ha devenido falta de objeto.

Begoña Cuenca Abogada de Familia en Zaragoza